Apagados

Las últimas semanas fueron extremas en el área rural, donde los incendios o quemas se multiplicaron, provocando gran daño a los ecosistemas. La casa grande de la humanidad fue chamuscada por el fuego, el incendio de matorrales, de la pampa e incluso del monte, donde a veces se refugia el ganado, especialmente en la época de sures, o donde varias especies nativas se desarrollan. 

Ahora, cayeron algunas lluvias en distintas partes del territorio nacional. El agua apagó el fuego que amenazó nuestra riqueza natural, la infraestructura ganadera e incluso la vida humana. Los incendios fueron, muchas veces, incontrolables por el hombre, y por eso se considera a la lluvia como una bendición divina. Los incendios no son fenómeno nuevo, cada año se repiten por esta temporada.  

De acuerdo a la Autoridad de Fiscalización y Control de Bosques y Tierras (ABT) el número de incendios en territorio nacional se redujo considerablemente. La institución informó que 34 incendios se reportaron en Santa Cruz, cinco en Chuquisaca, uno en La Paz y otro en el Beni.  

Parece que el fuego se está extinguiendo, al menos, este año. La tendencia indica que volverá el próximo año, en esta temporada, después de que las lluvias se ausentaron, el campo se deshidrate y vuelva la mano dañina que no encuentra otra forma de producir la tierra. Hay 32 denuncias penales que deben seguir su curso de investigación, para sancionar a quienes cometieron delitos contra la naturaleza y atentaron contra la casa grande.