UTI: Una condena de muerte durante el pico de la pandemia en Trinidad

“Esta investigación fue realizada en el marco del Fondo Concursable Spotlight VIII de apoyo a la investigación Periodística en los Medios de Comunicación que impulsa la Fundación Para el Periodismo con el apoyo del European Journalism Centre”.

Frasman O. V tenía 67 de años de vida, era moto taxista de profesión y tenía Hipertensión Arterial (HTA) como una enfermedad de base, vivía en la ciudad de Trinidad y fue la primera víctima fatal del COVID-19 en la capital del Beni.

Frasman falleció el 20 de abril en el hospital Presidente Germán Busch de Trinidad, había sido internado en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del nosocomio sin tener la prueba positiva por COVID-19.

Diez días después, falleció la segunda víctima fatal en una UTI de Trinidad, Placido T. de 62 años de edad, médico de profesión. Placido sufría HTA, Bronquitis entre otras enfermedades de base.

A partir de ese momento, la epidemia golpeó terriblemente fuerte a la ciudad de Trinidad, y al Departamento del Beni. Los casos tuvieron un crecimiento descontrolado, el caos se apoderó de la urbe y todos los servicios de salud colapsaron, dando paso a uno de los momentos más oscuros en la historia de la capital beniana.

El colapso del sistema de salud tuvo varios componentes, el personal médico en su mayoría enfermó, los servicios esenciales como el de ambulancias o el de levantamiento de cadáveres dejaron de funcionar regularmente. Los profesionales de terapia intensiva enfermaron y el índice de letalidad en una UTI, alcanzó el 100 por ciento.

En el pico de la pandemia, faltaron camas y equipos de terapia intermedia e intensiva, pero entre la población de la ciudad un rumor se esparció como fuego, “entrar a terapia intensiva” era un poco menos que tener una condena de muerte.

“Entrar a terapia intensiva era una condena de muerte, nadie salía vivo. Yo personalmente le aconsejé a la esposa de mi amigo Limberth Vargas que no deje que él entrara a terapia intensiva, le pedí que no lo permitiera, sabía que si entraba no saldría vivo”, aseguró Angelo Pessoa, músico de profesión y amigo cercano a un reconocido cantante beniano, que murió en la UTI del hospital Presidente Germán Bush, víctima de COVID-19.

Las caras de la tragedia

Hasta finales del mes de mayo, Beni reportaba más de 90 muertos por COVID-19, la mayoría de ellos habían entrado a una UTI, pero no había sobrevivido. ¿Cuál fue la razón? ¿Por qué la letalidad de terapia intensiva de Trinidad fue la más alta de Bolivia?

Hoy las secuelas del colapso del sistema de salud se siguen sufriendo en el Beni. Acceder a la base de datos de las víctimas es difícil, varios de los registros no se encuentran, entre ellos los que indican las víctimas de COVID-19 que murieron en las UTI de la ciudad de Trinidad.

“No llenaron esos datos, cada hospital y unidad tiene que tener esos registros, pero es muy difícil tenerlos ahora todos completos, hay muchos datos que llenar de otras bases de datos en los que estamos desfasados”, aseguró un funcionario del Servicio Departamental de Salud (SEDES) que prefirió mantener su nombre en reserva.

“Sin embargo, podemos cruzar información de consolidados con otros datos, por ejemplo, tenemos un consolidado que nos permite ver si el enfermo murió en su casa o en un hospital, o en un centro de salud o en el Centro Centinela”, aseguró la misma fuente.

Efectivamente, en una base de datos consolidada solo en los lugares donde murieron los pacientes, nos muestra que recién la cuarta víctima fatal del COVID-19 en Trinidad, Ronald P. de 64 años de edad, murió el 28 de abril en su domicilio, y tenía como enfermedad de base HTA y cáncer de próstata.

Según esta base de datos, más de 160 pacientes fueron internados y fallecieron en los principales hospitales de Trinidad: el Hospital Presidente Germán Busch, El Hospital Obrero No. 8, “Los Domos”, una extensión de la Caja Nacional de Salud, y dos clínicas privadas que atendieron a pacientes COVID-19. Todos estos centros cuentan con UTI.

“El procedimiento era el siguiente: cuando un paciente presentaba síntomas severos de Covid era llevado a los centros centinelas, si su estado empeoraba y necesitaba respiración asistida, entonces se lo derivaba al Hospital Germán Busch de Trinidad, si había espacio en el hospital se lo trasladaba. Vivimos momentos difíciles, vimos a mucha gente morir en el traslado, o antes que pudiera subir a una ambulancia”, aseguró uno de los funcionarios del Centro Centinela de la ciudad de Trinidad.

Bertilde A. de 50 años de edad, profesora de profesión; Marcelo M. de 42 años; María R. de 61 años, chef de profesión, Inocencio A. de 45 años, Regina T de 73; Marina C. de 61 profesora de profesión, Editha S. de 65 años, Rafael E. de 48, Rosmery J. de 47 fueron los primeros fallecidos de la pandemia en Trinidad, todos en los primeros días del mes de mayo, uno de los peores meses de la pandemia. La mayoría murió en el Hospital Presidente Germán Busch.

Las posibles causas de muerte

Cuando empezamos a preguntar cuáles fueron las causas que provocaron una letalidad tan alta en las UTI de Trinidad, acudimos a un par de expertos para hablar sobre este asunto.

“Uno de los factores, sin duda alguna, fue que los especialistas del área se enfermaron, en general el sector médico fue el primero en ser golpeado por el Covid, más del 70% de los médicos de Trinidad enfermaron de Covid. En el caso de terapia intensiva fue lo mismo, nuestros intensivistas enfermaron”, aseguró Jorge Gómez, director del SEDES-Beni.

Por otro lado, uno de los especialistas más reconocidos en el campo de la epidemiología, Florencio Hoyos, cree que fue el tratamiento uno de los grandes problemas de las UTI.

“Nuestros médicos trataron al Covid como si fuera una neumonía, cuando los investigadores italianos demostraron después de autopsias que lo que había en el pulmón no era un proceso neumónico, sino era una coagulación intramuscular diseminada. Esto está corroborado por la gran cantidad de lesiones periféricas de personas que han pasado el Covid. En consecuencia, nuestros médicos utilizan sustancias heparinoides, o sea que semejan la actividad de la heparina para luchar contra esta coagulación intra vascular diseminada. Pero a mi modo de pensar no debe tratarse de la vía intrínseca de la coagulación, sino de la vía extrínseca, es decir evitar la agregación plaquetaria como primer paso para iniciarse la cascada de coagulación”, aseguró Hoyos.

Una pérdida muy sentida

Trinidad es una ciudad pequeña, en comparación a otras urbes intermedias, conserva características de las sociedades en desarrollo, siendo una de ellas el reconocimiento relativamente sencillo entre sus habitantes.

El COVID-19 golpeó en el corazón del pueblo trinitario porque fue una enfermedad que afectó a amigos, parientes, conocidos, vecinos, colegas, hermanos en la fe. En el caso particular de La Palabra del Beni, recibió dos golpes duros.

Uno de ellos, Iver Hurtado, diagramador de muchos años de experiencia, no mayor de 50 años y padre de 3 hijos, murió en una UTI del Hospital Presidente Germán Bush.

Iver, devoto creyente, siempre se caracterizó por un carácter parco y servicial, hablaba poco, pero tenía una gran creatividad a la hora de diseñar y diagramar. Su familia mostró reticencia a la hora de enterarse que tenía que ingresar a terapia intensiva, pero llegó un momento en que fue inevitable.

Su nombre no figura en la base de datos consolidada de fallecidos por COVID-19, una muestra más de los problemas que arrastra un sistema de salud que no termina de recuperarse ante la peor pandemia del último siglo.

Otro diseñador, José Villavicencio, cayó enfermo hace unas semanas atrás, y ahora lucha por su vida en una UTI del Hospital Presidente Germán Bush, claro, son otros tiempos y ahora la letalidad no es del cien por ciento, por lo que se alberga una esperanza de recuperación.

“Todos los fallecidos han tenido enfermedad de base, ese fue un problema, además la mayoría llegaba a los centros de salud muy complicados en un estadio dos o tres, donde es casi imposible poder revertir el cuadro”, aseguró Gómez, un tiempo atrás.

Hasta la fecha no se tiene un consolidado de los casos de Covid recuperados en terapia intensiva. Se sabe ciertamente que el primer recuperado, fue un paciente joven menor de 35 años, que fue atendido en el hospital Obrero No. 8 de la ciudad de Trinidad.

El licenciado en enfermería cayó enfermo a finales del mes de mayo, cuando todos los centros estaban llenos, por lo que debido a su estado crítico, se adaptó un respirador de traslado, y se armó una improvisada Unidad de Terapia Intensiva.

“Se armó una cama, y colocamos el ventilador respirador, ahí en el hospital Obrero, ni siquiera en una habitación, se tuvo que adaptar un espacio”, recordó Miguel Álvarez, director de la CNS de Trinidad.

Desde ese momento, varios pacientes más han logrado salir de las UTI, pero sin estadísticas y consolidados claros, todas las fuentes tienen la información incompleta o imprecisa, siendo la única certeza que, por casi 40 días, las unidades de terapia intensiva de Trinidad eran las más letales del país.

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