Visión estrategia del turismo ¿dónde estás?

Por Wilder Molina Argandoña*

Luego de varios años de participación en elaboración de planes de desarrollo y discusiones sobre los rumbos del turismo en el departamento, tengo la conclusión que entre nosotros,  no se tiene una idea coherente sobre qué hacer con el turismo,  cómo proyectarlo o cómo desplegar una política a la medida del propósito grande que se quiere lograr. Hasta ahora, en el caso del turismo, son más las palabras que la plata asignada y la coherencia de los propósitos de intervención.

La polémica reciente sobre un proyecto de albergue turístico en la comunidad Coquinal de la TCO Cayubaba elaborado por la Gobernación, cuya solicitud de aprobación de presupuesto fue rechazada por la asamblea legislativa departamental,  es la prueba de lo que sostengo.  Se trata de un proyecto aislado, sin condiciones de enfoque integral ni menos sostenido en una visión estratégica de turismo. La Cumbre Departamental del Turismo, realizada en Rurrenabaque, y el PTDI 2016-2020 definieron el concepto de destino turístico, entendido éste como una región que integra varios atractivos y actividades de varios municipios, o TCOs, teniendo como eje un producto turístico principal y un punto distribuidor con capacidades instaladas, siendo un ejemplo concreto el destino  Rurrenabaque.  Esa es la visión estratégica.

En las protestas contra la decisión de los asambleístas departamentales, para buscar una aprobación ipso facto, se quiso tomar  la vía de la  presión política como  argumento,   al mismo tiempo estuvieron ausentes los análisis especializados -parece que no tenemos expertos en turismo-  que demuestren la pertinencia y sostenibilidad del proyecto de marras.

Más allá del caso específico, una cuestión nueva que debe preocupar a especialistas y asambleístas, e incluso a las mismas autoridades del órgano ejecutivo departamental, es el procedimiento que se quiere usar.   Utilizar la presión social para viabilizar un proyecto domestico de inversión, sin tomar en cuenta un análisis profundo de la sostenibilidad económica va ser muy perjudicial contra la construcción de políticas serias o de proyectos técnicos priorizados según una racionalidad técnica,  que, desde luego, deben surgir de una adecuada combinación entre criterios técnicos y buenos decisores políticos.

En una sociedad, con tendencia al uso exagerado de los recursos judiciales, se corre el riesgo que,  al fracasar el mecanismo de presión por falta de eficacia,  se tome la vía judicial,  con el argumento de vulneración de derechos colectivos. Introducir la fuerza de la decisión judicial en un área donde la información objetiva es determinante, sería un precedente peligroso  para la facultad gubernativa de planificar, priorizar y administrar que tiene un gobierno ejecutivo. En ese momento  posible –que debiera evitarse ahora mismo – dejará  de tener valor los criterios técnicos y fundamentaciones científicas en la aprobación de los planes y proyectos.

•      Parte del equipo que elaboró el PTDI Beni 2016-2020, profesor y funcionario público.

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