Sobre el derecho comunal indígena

FOTO OPINIÓN ABAJO

Por: Wilder Molina Argandoña

Entre los pueblos indígenas del Beni como los mojeños, los chimane, los movima, el derecho comunal es ese conjunto de creencias, mitos, leyendas, tabúes, prohibiciones, costumbres, reglas, valores,  que tienen un efecto de regulación u orientación sobre el comportamiento de personas que viven y se reconocen en la cultura de la comunidad.  Como se ve todos esos elementos son también componentes del bagaje cultural de un pueblo indígena.

La Constitución plurinacional de Bolivia reconoce que los pueblos indígenas tienen derecho a mantener y aplicar sus regulaciones propias, a las cuales podemos denominar como el derecho propio de cada pueblo. Ahora bien, como aquéllos ocupan su territorio a través de comunidades, se deduce que éstas tienen también un conjunto normativo  propio que preferimos denominarlo derecho comunal indígena, en vez de derecho comunitario, ya que este concepto  se utiliza para las normas generadas en torno a los acuerdos de unión multiestatal entre países.

El hecho que las personas se autoreconozcan en la comunidad es una cuestión determinante para que modulen su comportamiento según el marco de referencia del derecho comunal.  Este acto de adhesión se da  siempre que se hayan criado en la vida comunal, ya que personas externas que sean declaradas como miembros de la comunidad no van a tener la misma predisposición de lealtad a ese bagaje de reglas y creencias, así ellos hayan aceptado explícitamente cumplirlas, cuando recibieron la aprobación de asentarse en el territorio.

Existen testimonios que muestran una actitud de no adscripción a las normas por parte de residentes de nueva data declarados como tales por procedimientos comunales,  es que vienen de otros contextos culturales y les cuesta practicar las regulaciones locales. Al final no dejan de poner en contradicción los elementos culturales del nuevo derecho comunal frente a los que traen con sus vivencias. Citamos como ejemplo los casos reportados sobre presiones de recién llegados para introducir en las comunidades receptoras  la parcela individual o  posesión definitiva de una porción de tierra, a contraflecha de la tradición local que asume la propiedad colectiva de los recursos naturales.

Ese conjunto de normas, creencias, costumbres, se asienta en la mente de las personas, a través de la socialización inicial,  como directrices culturales, a lo largo de su ciclo vital.  Es decir, no se plasman en documentos escritos, sean leyes o reglamentos locales, sin embargo en comunidades indígenas, por ejemplo de municipios de San Ignacio y San Borja, ahora se empeñan en tener reglas en papel, escritas ya sea por decisión propia o por presiones de la legislación estatal.  Las normas escritas se dirigen a regular casos o situaciones emergentes, como es por ejemplo,  el aprovechamiento comercial de madera o de lagartos,  o incluso la constitución de su gobierno interno, aunque no toman en cuenta ni recogen esos elementos del derecho  oral, en todo caso se fundamentan en principios constitucionales o leyes nacionales. 

Una comunidad es un espacio social semiautónomo acotado por esas  reglas propias que regulan a  todos los que se reconocen y son reconocidos como comunarios.  El derecho comunal se produce y se aplica en ese espacio social y tiene un efecto de regulación por ejemplo,  en las prácticas de la cacería y pesca, en la posesión de la tierra, en la constitución del matrimonio. Este efecto se concreta en el comportamiento de los comunarios frente a los animales,  los árboles, la familia, las instituciones como el cabildo. 

La comunidad se constituye en torno a valores, creencias, costumbres y pautas de comportamiento reconocidos, no es un lugar, es un sentimiento de pertenencia y reconocimiento de compartir una cultura y un modo de vivir.  Un profesor que viene de otro lugar, no es reconocido miembro de la comunidad, así se quede a vivir varios años con ese rol, a no ser que forme familia con alguien del lugar y pase por los rituales de conversión, mientras eso no ocurra será un personaje bien considerado por el papel que cumple como educador.  Al respecto, las nuevas reglas escritas de gobierno en las comunidades, que le llaman estatuto comunal, establecen de manera explícita las condiciones para ser declarado comunario, con derechos y obligaciones.  Esta regulación tiene su fundamento en la necesidad de reducir los riesgos de asentamientos de personas externas, en el territorio comunal, sin cumplir requisitos.

Actualmente en comunidades indígenas, se verifican cambios de actitud respecto al derecho comunal tradicional, son procesos  de alejamiento de las pautas tradicionales, una especie de indiferencia respecto a creencias, mitos, usos sociales,  que antes tenían efecto de regulación, este fenómeno se debe principalmente a cuestiones de cambio generacional,  migración de jóvenes hacia las ciudades, o influencia de la escuela en la socialización de principios y normas de carácter secular nacional.  Frente a estos fenómenos que implican un riesgo según,  los líderes comunarios, comienzan a aplicar diversas medidas que reduzcan el desplazamiento del derecho propio comunal a raíz de la inmigración o la aculturación. Una de esas estrategias es la aprobación de reglas escritas que introducen procedimientos y requisitos, respecto a lo que implica ser comunario, llevar una vida en comunidad y la prevalencia del carácter colectivo de los recursos naturales, entre otros.  De allí que hoy día, se puede hablar de un nuevo derecho comunal tradicional entre los pueblos indígenas, en tanto se caracteriza por tener existencia oral a través de la memoria y por existencia escrita en reglamentos y estatutos. 

Existía  una crítica, entre estudiosos, que el derecho indígena,  en tanto era un conjunto de elementos reproducidos a través de la transmisión oral por la fuerza de la costumbre, no tenía opción de ajustes a necesidades actuales de su sociedad, ni reglas establecidas que autoricen los procedimientos de cambios y a las autoridades de llevar a cabo esos cambios, dentro el menú de normas de ese derecho.   Sin embargo, hoy tienen  creadas pasos  y sujetos autorizados para aprobar o derogar las normas, es decir cuentan con ya reglas para cambiar reglas, además instancias más allá de la comunidad, en este caso el gobierno del territorio, a donde recurren cuando así lo requiere el caso a procesarse.

Hoy el aprovechamiento  de recursos naturales como ser acceso a la madera o comercio cueros de lagarto, se regula complementariamente a través de reglamentos escritos y otro tanto por el derecho comunal tradicional.  Las reglas escritas se remiten a regular sobre todo el acceso a recursos naturales cuando se refiere a aprovechamientos con fines comerciales.  En cambio, el acceso a los recursos de cacería o pesca para fines domésticos, consumo de la familia,  es posible que se regulen por  componentes tradicionales del derecho comunal como son las creencias, los tabúes o los mitos, aunque como dijimos cada vez menos tomados en cuenta por generaciones nuevas. 

Por último, planteamos que el derecho comunal indígena no es equiparable a eso que se denomina justicia comunitaria o ahora, de manera más reciente, jurisdicción comunitaria, en todo caso podemos señalar que estos dos son partes del primero.  Dado el uso en diversos sentidos del termino justicia comunitaria, incluyendo una concepción negativa en ámbitos urbanos relacionada con la idea de linchamiento, proponemos referirse más bien a justicia comunal, entendido como un veredicto tomado por la autoridad correspondiente respecto a un acto contrario al derecho comunal, con pleno conocimiento de los miembros de la comunidad y siguiendo procedimientos  reconocidos por todos.

* Wilder Molina A. investiga las formas de pluralismo jurídico y derecho  comunal en pueblos indígenas del Beni.

Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
Share on print
Imprimir
Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter