LIDAR: tecnología revela la riqueza arqueológica de Moxos

LIDAR 1

Por: Carla Jaimes Betancourt, doctora en Arqueología, miembro del grupo de trabajo de los Llanos de Moxos (GTLM), docente de la Universidad de Bonn (Alemania)

Gracias a la revolucionaria tecnología LIDAR (Laser Imaging Detection and Ranging), junto con los arqueólogos Heiko Prümers, José Iriarte, Mark Robinson y Martin Schaich, hemos publicado los resultados de una investigación que devela las características y extensión de los grandes asentamientos arqueológicos de la cultura Casarabe en los Llanos de Moxos (Beni). Los hallazgos indican la presencia de un urbanismo tropical de baja densidad hasta ahora sin comparación en la Amazonia, y estarían cambiando la percepción de la complejidad sociopolítica de los pueblos prehispánicos en aquella región.

Los Llanos de Moxos son una extensa llanura de inundación en la que convergen aspectos naturales y culturales extraordinarios. Por sus características y extensión, resulta fundamental para la regulación hídrica y la salud ecológica de la cuenca Amazónica. Adicionalmente, las interacciones de la población humana con su medio natural desde hace unos 10.000 años han convertido la región en un paisaje biocultural único. La formación de islas de bosques, grandes obras hidráulicas, la domesticación de alimentos como la yuca y la supervivencia de 20 dialectos y lenguas nativas, varias de ellas aisladas y únicas en el mundo, son algunas de las evidencias de la contribución de los pueblos nativos de la región. La cultura Casarabe, que se desarrolló en los Llanos de Moxos entre los años 500 y 1400 d. C., abarcando unos 4.500 km2 de extensión, constituye uno de los ejemplos más representativos de este legado.

A principios del 2000, logramos identificar 189 grandes sitios monumentales (conocidos localmente como “lomas”), 273 sitios más pequeños y 957 km de canales y calzadas de esta cultura. Gracias a excavaciones arqueológicas y análisis en la Loma Mendoza y Salvatierra, se determinó que estas estructuras funcionaron como centros ceremoniales y sitios residenciales durante todo el año por personas que cultivaron diversos cultivos, entre ellos el maíz (su principal alimento), yuca, camote, zapallo y ajíes. Más allá de esta información, se tenía una visión parcial y limitada del alcance de estos asentamientos debido a las restricciones logísticas de cartografiar en ambientes boscosos tropicales. Pero esta situación está cambiando gracias a la aplicación de LIDAR en la investigación arqueológica.

LIDAR utiliza rayos infrarrojos que penetran en el bosque y la cubierta de los suelos, revelando lo que se encuentra debajo. Con esta herramienta, en octubre de 2019 se “escanearon” seis grandes áreas en torno a los principales asentamientos Casarabe, cubriendo 204 km2 en total (en los 2000, solo se cartografiaron 0,8 km2 en cuatro años de trabajo con los métodos tradicionales). Esta valiosa información nos ha permitido documentar a detalle los dos grandes asentamientos (Cotoca, de 1,47 km2, y Landívar, de 3,15 km2) y 24 sitios más pequeños, 9 de los cuales recién fueron descubiertos. También logramos clasificar los sitios en cuatro niveles, según la arquitectura cívico-ceremonial construida sobre las plataformas base, los recintos poligonales exteriores, las calzadas construidas que conducen al sitio y la infraestructura de gestión hídrica, incluidos sistemas de canales y depósitos de agua. Un sistema jerárquico de este tipo puede asociarse con un nivel de organización estatal altamente complejo.

De esta manera, los datos obtenidos con LIDAR están contribuyendo a redefinir las categorías utilizadas para las sociedades amazónicas pasadas y presente. La escala, la monumentalidad, la planificación y el trabajo involucrado en la construcción de estos sitios, junto con la extensión e interconexión de los asentamientos a través de caminos y canales, descartan los argumentos de que la Amazonia occidental estuvo escasamente poblada en la época prehispánica, bajo el argumento de que los niveles bajos de nutrientes en la tierra y la inundación periódica de las sabanas impedían el asentamiento de grandes poblaciones prehispánicas, evidenciando la presencia de culturas comparables a las andinas en términos de sofisticación y complejidad sociopolítica.

Queda por indagar cómo funcionaron estos grandes centros regionales. Se trata de una labor contracorriente, pues día que pasa, los montículos, canales, terraplenes y campos elevados de cultivo precolombinos son destruidos por la expansión de la agroindustria. De allí la urgencia de aprovechar las ventajas de LIDAR no solo para documentar yacimientos arqueológicos, sino también para planificar e impulsar políticas públicas que garanticen la conservación del impresionante patrimonio cultural de los pueblos indígenas de la Amazonia.

Facebook
WhatsApp
Twitter
Imprimir
Facebook
WhatsApp
Twitter