La historia y la verdad, con respecto a las tergiversaciones culturales mojeñas

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Por: Ms.c. Ing. Hugo H. Padilla Monrroy

El estudioso beniano Julio Ribera Paniagua, en una reunión en la Casa de la Cultura, nos contó una anécdota que, protagonizó una real acción de defensa de los valores folclóricos, ancestrales y nativos de la raigambre tradicional mojeña.

El insigne ciudadano Roger Becerra Casanovas, cuando fungía como Prefecto del Departamento del Beni, recibió la solicitud para dar bienvenida, a un político de ese tiempo, en su visita a la ciudad de Trinidad, con la danza de Los Chiriperono, en respuesta la autoridad preguntó, si el político visitante había recibido del Papa, la nominación de “Santo”, a lo que el interlocutor preguntó, ¿Por qué?, la sabia autoridad contestó: “Los Macheteros, solo le bailan a los Santos Patronos de nuestros pueblos”, cierta e inteligente respuesta del destacado beniano, alertando que, las danzas tradicionales, ancestrales y de contenido nativo-religioso, no deben ni pueden ser distorsionadas, bajo ningún titulo, ni justificación que, no encierren la filosofía, naturaleza e identificación, en tiempo y oportunidades para lo que fueron animosamente dispuestos, para el disfrute vernacular propio de nuestros dignos y ancestrales originarios, dueños de las manifestaciones puras y que encierran espiritualidad y vivencia ancestral.

El machetero lleva en su cabeza toda una cosmovisión, el plumaje es el sol naciente o poniente que se llama yususe; la armazón se ajusta al plumaje sobre la cabeza y se llama yelema o sea yelmo, por representar el plumaje al dios sol esto nos hace suponer que esta danza es la más antigua que ejecutaban los antiguos Mojeños, es de índole guerrera – religiosa.

Vemos en los últimos tiempos una abusiva, ignorante, distorsionada ejecución de las danzas originarias de los pueblos mojeños, en presentaciones civiles y políticas, (22-enero-2022, en La Paz), o en veladas carnavaleras, (12-febrero-2022, en la pre-carnavalera de Santa Cruz), y en otras actividades “dij que”, culturales, ajenas a la propiedad autóctona beniana.

 Los pueblos mojeños, dueños de esas expresiones culturales, esos pueblos encerrados en las fronteras dibujadas por los ríos Beni e Iténez, teniendo como su columna vertebral el majestuoso Mamoré, morada viva de los pueblos Canichanas, Moré, Baure, Itonamas, Cayubabas, originalmente Muyuruanas, Morocosies y muchos más, pueblos con historias, costumbres propias y hábitat singular de pampa, bosque y agua, hermanados con una fauna singular y variada, desde el dios tigre, hasta las rastreras serpientes y alimañas, simbolizada en sus rituales, danzas y cotidiano existir.

En su libro “Reliquia de Moxos”, el destacado Roger Becerra Casanova, en su descripción: Origen y Naturaleza del arte nativo en Mojos”, anota que, antes de la llegada de los misioneros y españoles, los nativos de estas tierras le daban culto en sus creencias a la naturaleza e imitaban en lo posible a sus fieles acompañantes los animales de la selva, por ello, sus rituales acompasados de gritos y golpes, fueron mezclados con motivos cristianos, sin perder la esencia de esas creencias divinas silvícolas, corroborando transcribo:

“Instruidos ya los salvajes en las diversas actividades de la vida, los jesuitas practicaron por medio de la persuasión las primitivas danzas indígenas que los mojeños usaban en los bebederos, por ser las más generalizadas, pero adaptándolas a las enseñanzas evangélicas y a los misterios de la fe, para afianzar su catequización” (RBC).

Otra de las curiosidades que anota Roger Becerra, es:

“Como el culto de los mojeños no era otro que el de la naturaleza, también es probable que una danza sea replica al canto y a los rítmicos movimientos de ‘Mutún’(י) Con el que enamora a la hembra en celo”. (Hum …  hum …  hum hum,     Hum …  hum …  hum hum).

Esa relación de simbiosis entre lo nativo y externo, entre las manifestaciones nativas de griterías bárbaras y la tranquilidad que los jesuitas le dieron muy sabiamente a esa tradición, la cadencia adaptando a un impulso renovador generalizando una práctica hasta hoy en las ceremonias sagradas y en sus fiestas patronales. (Semana Santa, Fiestas pueblerinas, la Fiesta Navideña e los Angelitos, la Representación de los Herodes, Los Santos Reyes (Barco) y muchas más, donde la manifestación guiadas por los Cabildos Indígnales, reflejan esa tradición santa hasta nuestros días.

 Otra manifestación, para mi gusto y entender, que ha sufrido una cruel distorsión, la representación de los Achus, o ichasiana es el abuelo o antepasado. Llevan máscaras sin ninguna pintura de madera de color cobrizo, expresión de mucha vejez, expresado en las arrugas en el rostro, labios hundidos y boca semi desdentada; usan sombrero de cuero, con armazón para los juegos artificiales que estremecen a los mirones de la danza, llevan un bastón lo más retorcido posible y con preferencia de vibosi o guayabo; llevan una muñeca que vino a reemplazar a la esposa, al principio  la pareja que salía con el Achu no era más que otro hombre  vestido de mujer,  porque a la mujer no se le permitía bailar junto a ellos, es el personaje bufón y entretenido que ameniza especialmente la Gran Piesta Patronal Ignaciana, se le denomina también ichasiana (Ichasi = viejo, na = plural), en esta danza de los viejos, actualmente todos usan frac y pantalón negro tratando de ridiculizar a los viejos carayanas que eran los corregidores o administradores, eran demasiado abusivos con los nativos mojeños a título de representar al gobierno nacional.

Como anote líneas arriba, ha causado indignación y hasta espanto entre los Mojeño – Ignacianos, tanto en el Cabildo Indigenal, como en las autoridades locales que, una danza patrimonial de un pueblo reconocida con varios títulos, a saber:

En 1975, en el primer festival departamental desarrollado en Trinidad, con motivo del Sesquicentenario de la independencia de la República, San Ignacio fue nombrada Capital Folclórica de Beni, este título fue oficializado mediante la Resolución Nº 06/2000 del 30 de marzo de 2000 del Consejo Departamental, a iniciativa del entonces consejero departamental por la provincia Moxos, Luis Rivero Parada y gestor de este título.

El 20 de septiembre de 2011 se promulgó la Ley 172 declarando a la “Ichapekene Piesta” como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado Plurinacional de Bolivia.

El 5 de diciembre de 2012 el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en París (Francia), decidió incluir a la Ichapekene Piesta (Fiesta mayor de San Ignacio de Moxos), en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.

Estas titulaciones incluyen todas las manifestaciones culturales, no solo en danzas, canticos y artesanías, que el pueblo ignaciano tiene por patrimonio, extendido por tradición a todas las poblaciones del departamento y que forman parte de las nacionalidades Mojeñas.

En la raigambre popular indígena, hay más de cuarenta manifestaciones nativas y de sentimiento religioso, como: Las meme abadesas de la Iglesia, Los Angelitos, Los Sargentos Judíos, Toritos y Loretanas, Luna Sol y las Estrellas, Juan y Juana Tacora, Chinisiri (Buho), El Sarao, Yabarito, Japutuki, Jucumari, Tintiririntin, Cabitucusiri, Jerures, Ajucharaki, Los sacristanes, Los toreros, Los Sipasiñeques, entre los más destacados, que reflejan la verdadera identidad nativa y que el hombre carayana, (el hombre blanco, nacido y/o viviente en El Beni), se identifica con esa riqueza cultural, única y conservada, no distorsionada hasta hoy.

Existe leyes tanto nacionales como departamentales que defienden la propiedad, por ende, el respeto a lo ajeno, la historia, el sincretismo (²), la esencia, la naturaleza y el simbolismo de las danzas autóctonas, primero nos referimos a la ley del Nº 1228 de 23/09/2019, que anota en sus párrafos principales:

“El pleno del Senado, sancionó hoy jueves, la Ley que declara Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado Plurinacional de Bolivia, a la “Danza de los Macheteros” del Departamento de Beni, expresada en su música, vestimenta, coreografía y simbología.”

La norma que es de dos artículos y establece que el Órgano Ejecutivo a través del Ministerio de Culturas y Turismo, en coordinación con las entidades territoriales autónomas correspondientes, en el marco de sus competencias, quedan encargados de formular políticas de protección, promoción, recuperación y salvaguardia de la “Danza de los Macheteros”.

La Asamblea Departamental del Beni, el 14 de noviembre de 2013, mediante la Ley Nº 34, sancionada por el gobernador Carmelo Lenz Frederiksen, sanciona la Ley de la Danza de Los Macheteros.

De la misma manera existe la Ley departamental Nº 46 de 22 de diciembre de 2014, el Prefecto del Departamento Lic. Carmelo Lenz Frideriksen, sanciona la Ley de la Danza de Los Achus (ENA ICHASIANANA), declarándola Patrimonio Cultural e Inmaterial del Departamento del Beni, además de establecer las medidas para la preservación y difusión de su música y vestimenta. En su Art. 5, determina:

“El Gobierno Autónomo Departamental de El Beni, a través de sus instancias correspondientes, deberá gestionar la suscripción de convenios con instituciones nacionales, gubernamentales, no gubernamentales y con el Gobierno Municipal de San Ignacio de Moxos para la ejecución de proyectos específicos de inversión para la investigación, preservación, protección, promoción y revalorización de la música, vestimenta y danza Los Achu o Abuelos.”

Con todo este conglomerado de justificaciones, histórica, normativas en Leyes y por la propiedad ancestral de las tradiciones propias de la plenitud en la cultura mojeña, extendida a todo el departamento del Beni, anoto las siguientes conclusiones:

Las danzas patrimoniales, culturales de los pueblos originarios del Beni, deben ser respetadas en su esencia y tradiciones históricas y naturales. Eso no quiere decir que no se realicen esas manifestaciones en otros escenarios, pues la música y danza son universales, condicionándolas a su respeto y manteniendo su esencia y naturaleza.

Por lo tanto, la Danza del Machetero (Chiriperono), está protegida, y el Ministerio de Culturas es quien debe hacer cumplir esta protección, siendo susceptible a caer en el delito “De incumplimiento de deberes”, en los casos donde se incumpla esta normativa nacional.

De la misma manera la danza de los Achu o ichasiana, deberá ser ejecutada con los respetos a los valores ancestrales y conservando la esencia y significado patrimonial del Pueblo Mojeño.

Será obligación y deber de las autoridades nacionales (Ministerio de Culturas), departamentales (Gobernación y Alcaldías, mediante sus Direcciones de Cultura), realizar las acciones más inmediatas de socialización a nivel regional y nacional, de las leyes y normas que se refieren a estos temas, caso contrario, ellas serán cómplices y caerán en los delitos de incumplimiento de deberes.

Una danza, no es un bailoteo o una coreografía carnavaleras, y también una vestimenta folclórica, no es un disfraz, como se ha venido mostrando en diversos ámbitos. No será aceptable luego ver bailar nuestras moperitas al ritmo de un brincau o una cueca valluna, o quizá una Juana Tacora sea mostrada con minifaldas y pelucas coloridas. ¡No, no, eso no! 

La Casa de la Cultura del Beni, los Cabildos Indigenales, La Sociedad de Estudios Históricos y Geográficos de El Beni que, son las únicas entidades que de manera voluntaria y en obligación ha manifestado sus reclamos, mediante notas, que van y no vuelven de las autoridades pertinentes, son y serán siempre defensores de los valores de la cultura regional.

Es necesario propiciar, por la Gobernación de El Beni, y apoyo de las Gobiernos Autónomos Municipales de las provincias un Seminario Nacional para la difusión de la propiedad, historia, espíritu y normativas d respaldo a la Cultura Regional Mojeña, sintetizada en el ámbito de la riqueza que se acumula en la Misión de San Ignacio de Moxos.

Trinidad de Moxos, a 22 de febrero de 2022

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