La cultura de la legalidad y las reformas de la justicia

WILDER MOLINA

Por: Wilder Molina Argandoña

Una pregunta compleja pero pertinente, propia de un trabajo serio de investigación, sería por qué fracasan las reformas de la justicia en el país, asumiendo que, al menos, esa es la conclusión que  llega luego que pasa un tiempo, cada que se ofrecen soluciones. Pero no solo se trata de formular la cuestión, sino de enunciar algunas hipótesis que ayuden a direccionar el curso de posibles investigaciones y soluciones estructurales. 

La pregunta va a sintonía con una perspectiva diferente sobre el modo de analizar las fallas de la administración y el poco éxito de las reformas de justicia en Bolivia.   Hasta ahora en el país, no se ha impulsado un proceso de investigación con un enfoque metodológico multidisciplinario que indague las condiciones estructurales que determinan el modo de actuación de  jueces, administrativos, abogados, fiscales y litigantes, en torno al funcionamiento de la administración de justicia. Ese trabajo investigativo tiene  que ser de amplio alcance, que indague, con diversas estrategias metodológicas,  la cultura de la legalidad, en las diferentes realidades culturales del país. Ya que se puede asumir que existen variaciones en cuanto al modo de hacer funcionar la justicia, influenciados por factores económicos, territoriales y  culturas jurídica locales. la cultura de la legalidad

Hasta ahora las soluciones se apoyan en indagaciones parciales del problema.  No se lo aborda como un problema científico y como parte de un problema-sistema integral. Se enfatiza en buscar soluciones a los efectos pero no en explicar y resolver las causas estructurales. Las políticas de reforma son parciales, se remiten a las estructuras de administración interna, en los contenidos normativos, en la reforma judicial. La solución a las fallas estructurales de la administración de justicia no puede ser solamente un intento nuevo de reorganización interna de funciones y normas al interior de la administración.  En resumen, desde hace décadas, se proponen soluciones a los denominados problemas de justicia, dentro la administración de justicia, pero no fuera de ésta, es decir en el entorno de la  sociedad.

En Bolivia se ha fracasado, hasta ahora, en el propósito de tener una justicia buena, es decir una que, uniformemente, ofrezca soluciones judiciales con transparencia, eficiente, sin que intervenga  el poder del dinero, la presión política o la manipulación negociada. Sin embargo, más allá de poner atención en el desempeño de los jueces y los elementos procesales, un nuevo enfoque tiene que apuntar al modo en que actúan e intervienen los ciudadanos, en calidad de litigantes o acompañantes. Aquí  juega un rol determinante la cultura de la legalidad que se encuentra en la sociedad, en el caso del país por su condición plurinacional habría que referirse mas bien a culturas de la legalidad, lo cual ya amplia la complejidad del análisis. 

Como problemas estructurales de la administración de justicia,  generalmente se cita a la corrupción que emerge en torno a procesos judiciales, inestabilidad laboral, baja calidad profesional de jueces, injerencia de políticos en función de gobierno, lealtad hacia personas externas, entre otros.  Tal vez conviene diferenciar que los citados son problemas efectos, cuyas causas se las tiene que identificar en un contexto más amplio que el circulo interno de la administración de justicia, este es el entorno de la sociedad donde también habría que analizar los factores estructurales que determinan la reproducción de las fallas de la justicia en su funcionamiento interno.  

Serían factores estructurales como determinantes,  desde el corazón de la sociedad,  la existencia de  ciudadanos con tendencia a corromper, actitudes predispuestas a incumplir las leyes, ciudadanos con acceso diferenciado a información sobre derechos y dispositivos de defensa legal.  Factores en el seno del sistema político,  es decir en gobierno nacional y órgano legislativo, pueden ser una cultura legalista, asumir que las leyes como factor inmediato de cambio de comportamiento,  autoritarismo y clientelismo político,  vanidad del poder político.  Otros factores son el desprestigio de la profesión, formación universitaria en decadencia, enfatizada en las habilidades para el litigio,  débil formación para la investigación y la producción de conocimiento relevante sobre cuestiones del derecho y la justicia.

En suma, esas manifestaciones visibles en el día a día de la justicia,  responden a factores causas, que son aquellos que dan lugar a la permanencia y reproducción de los denominados “problemas de la justicia”. Aquellos no son solo resultado de actitudes de los operadores de justicia, en muchos casos son reflejo de la cultura de la legalidad, es decir del modo en que los ciudadanos se predisponen a hacer funcionar la justicia.

*Wilder Molina Argandoña,  es profesor de investigación jurídica y ha cursado un Doctorado en Derecho Constitucional UMSA.

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