La costumbre de modificar artículos en proyectos de Derecho

Por: Wilder Molina A.

Proponer la modificación de algún artículo de ley nacional como resultado de un proyecto de grado, es la forma más común de trabajos que se presentan en las defensas de tesis en las carreras de Derecho.   Es además la vía más simplista de pensar un trabajo con aporte jurídico y al mismo tiempo la forma menos original de ayudar al incremento de la teoría y el pensamiento jurídico.  Lo evidente es que esa es la tendencia convertida ya en costumbre,  de la que nadie quiere salir y a la que todos van para practicarla, incluso por insistencia de docentes que creen que en eso consiste un trabajo de investigación jurídica de un egresado de la carrera de Derecho.   Por eso, en parte, en Bolivia no se proyecta un pensamiento jurídico con  carácter de originalidad, ni menos se trabaja con criterios científicos cuestiones del derecho.  

Juristas y profesores de investigación jurídica, en varios países,  ya vienen  alertando, desde hace algunos años, sobre los efectos perjudiciales de tal forma de plantear una investigación en el campo del Derecho,  tanto en la calidad de los trabajos como en las competencias de investigador de los egresados.   Esa vía de remitirse a justificar una modificación de un artículo  es la más usada por los estudiantes, pero dicen que, al mismo tiempo, es  la que  ha frenado una producción más diversa y multidisciplinaria del conocimiento jurídico.  

Iván Arandia, profesional jurídico y especialista en metodología de investigación jurídica,  observa que las tesis en Derecho en el país se remiten a plantear soluciones prácticas sin rigor teórico,  propuestas en forma de modificaciones de artículos,  como si la necesidad de llenar vacíos o contradicciones dentro las leyes, sea la gran aspiración del conocimiento jurídico.  En otro caso, como si la modificación del comportamiento humano o la reducción de la desviación social  dependieran de nada más que insertar un factor jurídico a través de la creación o modificación de una ley. Según Arandia,  aquí  se encuentra la escasa cientificidad con la que se trabaja la redacción  legislativa nacional y la producción académica jurídica,  caracterizadas por la improvisación, la demanda del momento y la retórica, antes que por el trabajo científico y  la acumulación de datos para explicar el problema estudiado.

Un factor de explicación a  la tendencia señalada es que los estudiantes de Derecho de las facultades bolivianas, no son incentivados en el trabajo científico y en competencias de investigación social con enfoque interdisciplinario y perspectiva socio-jurídica.  Ese resultado a su vez es reflejo de la escasa formación y vocación de investigadores en la comunidad de docentes de las carreras de Derecho, por eso también cada vez existe menos pensadores jurídicos, ni que decir escasez de científicos del derecho.   

La investigación en Derecho puede abarcar un campo de estudio más diverso y complejo en problemas o temas que solo plantear la modificación de  un artículo de una ley.  De esa expansión surgirían estudios y aportes más útiles a la formación académica de los profesionales jurídicos y también a la generación de conocimiento relevante sobre temas vinculados al cumplimiento y reconocimiento del derecho y sus componentes, ya sea en la estructura judicial o en la recepción dentro de la misma sociedad. 

La investigación académica en Derecho hasta ahora se  encierra en el análisis de una norma dentro de una perspectiva técnico jurídica, o sea, que se ubica un objeto de estudio en el contenido jurídico y se centra en el uso de conocimientos propios de las ciencias jurídicas. No se practica una  comunicación con la sociología, las ciencias políticas, la economía y otros saberes, en la medida que no se  dan pautas teóricas suficientes de estas ciencias durante la formación de la carrera,  por eso se cierra las posibilidades de un enfoque multidisciplinario,  enfoque que de ningún modo supone dejar lo jurídico como eje articulador del proceso investigativo. 

No se incentiva el interés por estudiar, con métodos científicos, otros temas como ser las causas estructurales que inciden en el funcionamiento de la administración de justicia,  la reproducción de actitudes de la gente contrarias a las leyes y sus procedimientos,  situaciones de derecho alternativo al estatal o casos de pluralismo jurídico en la realidad social. O bien investigar sobre la eficacia jurídica y social de leyes que se aprueban, es decir cuántas de estas logran los fines u objetivos perseguidos  o por qué no logran un cambio en la actitud de la gente y de los operadores de justicia.

Entonces qué hacer para  traspasar esa forma tradicional de proponer trabajos de tesis que ahora se critica.  Por un lado, tiene que expandirse una corriente de renovación y reforzamiento de la enseñanza de metodología de investigación en las facultades de Derecho.  Por otro,  es necesario conceptualizar la investigación en Derecho con una perspectiva más amplia que la sola habilidad de saber proponer la  modificación de un artículo. El propósito es llevar los proyectos de investigación más allá de los contenidos de las normas, es decir hacia los análisis de comportamientos y creencias de la gente con referencia a la justicia, el rol de los jueces, la cultura jurídica.  Además hará falta promover entre docentes la formación de investigadores multidisciplinarios e impulsar la investigación estratégica a través de incentivos de financiamiento.      

* Wilder Molina, profesor de investigación jurídica y sociología jurídica

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