¡En la recta final, pese a la adversidad!

Por: Mgr. Modesta Chávez Yeguanoy*

La situación crítica de salud que emergió durante la cuarentena debido al COVID-19 fue estremecedor, pues entramos en un momento de desesperación, desde casa observábamos en la televisión y en redes sociales cómo seres queridos y amigos fueron abandonando el mundo terrenal, entre ellos educadores y líderes educativos como Cecibel Padilla (+) mi compañera de universidad. Durante el periodo 2020-2021. La autoridad educativa donde trabajo como maestra en sexto de primaria comunitaria vocacional, cumplió un rol motivador del proceso educativo, en principio nos motivó a elaborar nuestras cartillas, reunió a los padres de familia, vía Meet y Zoom, nos orientó sobre el manejo del Moodle, así también realizó contacto con la Universidad Domingo Savio y nos capacitamos sobre manejo de las herramientas digitales y metodologías. Así también muchos maestros fuimos parte de la capacitación virtual que realizó el Ministerio de Educación con el programa “Maestro Conectado” con Tigo-UNICEF, Educador digital de Google for education y el programa de Fundación Alma que nos capacitó a través de la dirección distrital y departamental de educación en Beni.

A principio del año escolar, el primer contacto con los estudiantes fue solo vía WhatsApp, en esta fase, muchos padres o madres no respondían las llamadas al número que dejaron registrados en el RUDE, en esta fase la mayoría de los maestros nos encontrábamos con algún síntoma del Covid-19, pero en cuantos estábamos mejor continuamos trabajando desde casa, adecuando nuestros espacios, en lo personal fue un reto.

 A pesar de la situación adversa, el proceso educativo continuó, los educadores iniciamos un proceso de actualización en el manejo de herramientas digitales y los padres de familia un proceso de acomodación para apoyar con las tareas pedagógicas de sus hijos e hijas. En este tiempo con mayor fuerza “Los padres se han convertido en el brazo derecho y fundamental de los profesores” pese a todas sus dificultades, el apoyarles a sus hijos fue un momento de acordarse de los contenidos de su infancia. Recuerdo que una madre me llamó y me dijo profesora a este contenido “me costó acordarme, pero logré al fin entenderle mirando los videos que nos mandó” “ya me había olvidado”, “tantos años que dejé la escuela”, otra madre me dijo que “no entendí nada y no sé cómo apoyar a mi hija, solo estudie hasta primaria, ya no me acuerdo”.

Un aspecto que me llena de alegría, es observar en la evaluación escrita decir que están felices porque aprendieron mucho, y quisieran que las clases el 2022 sea presencial para encontrarse con sus compañeros. A pocos días de culminar la gestión escolar con satisfacción digo que se ha logrado motivar y reorientar el proceso educativo en comunidad. Si bien una mayoría de los estudiantes participó constantemente en las clases a distancia y virtual en la plataforma Moodle, todavía tenemos un buen porcentaje de estudiantes que realizó sus tareas a distancia a través de las cartillas por no tener condiciones ni los equipos tecnológicos y otro tanto que abandonó el proceso.

¡Uhh! Finalmente, después de esta experiencia me quedo con muchas interrogantes entre ellas: ¿continuaremos con esta dinámica de hibridar el proceso educativo virtual-presencial en la gestión 2022? ¿se aplica esta modalidad para todos los niveles y grados? ¿qué será de aquellos colegas que no asistieron a las diferentes capacitaciones? ¿las autoridades nacionales, departamentales y/o municipales priorizan los recursos suficientes para afrontar la situación educativa en épocas de pandemia o situación adversa?

*Sociolingüista, pedagoga intercultural y maestra de primaria

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