Víctimas del fuego

Los ganaderos del Beni son otras víctimas del fuego que se esparce por las pampas deshidratadas ante la falta de lluvias y el calor extremo en esta época del año. 

Tal vez no los vemos de manera directa, pero los focos de calor están multiplicándose y en Trinidad sus efectos se pueden medir en la cantidad de humo que nubla el cielo capitalino, a veces caen frágiles cenizas arrastradas por el viento el mismo viento que es capaz de llevar chispas de un matorral seco a otro con lo que los incendios se propagan descontrolados. 

El dirigente del sector Fernando Boheme describió la situación que enfrentan. Según el ganadero, el fuego daña la infraestructura productiva, es decir se queman los postes que sostienen los alambres de púa que mantiene las reses en la estancia correcta. El propietario no puede evitar el daño porque no se trata de una quema controlada, sino por la mano dañina de quienes recorren los caminos y sin autorización ni motivos claros prenden fuego al campo, incluso al monte, donde se refugia nuestra riqueza silvestre, las otras víctimas indefensas. 

Víctimas somos todos, pero quienes son multados o sancionados sólo los ganaderos donde la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) ha registrado la quema no autorizada. La explicación del ganadero no es suficiente para las autoridades y el drama se repite año tras año. 

Por si fuera poco, hasta ahora hemos podido desarrollar otro tipo de mecanismos para hacer que los pastizales rebroten cada año una vez se secan, sino es con las quemas autorizadas. 

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