Avasallamiento

Hace pocos días autoridades de los tres niveles del Estado, Gobierno nacional, departamental y municipal de Trinidad, reconocieron que existen áreas protegidas en el departamento del Beni que son avasalladas por terceros. El reconocimiento da la primera impresión de aceptación de una realidad que hay que cambiar. Las áreas naturales fueron creadas por norma vigente, justamente, para protegerlas, conservarlas y evitar que sean, por ejemplo, deforestadas o explotadas de manera irracional. 

Ahora bien, esa conservación necesita del apoyo del Estado, sin importar si es el Gobierno nacional, la gobernación o la alcaldía quien corre con los gastos. Esa conservación debe ser efectiva porque si se deja esa responsabilidad en manos de los vecinos de la zona puede ocurrir lo que sucedió años atrás en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), cuando los indígenas del parque decidieron frenar el avasallamiento por parte de colonos que ingresaban al área por el sector de Cochabamba. 

Hay otros territorios que son avasallados y si no se pone un alto podemos sufrir consecuencias como el enfrentamiento entre bolivianos o como la explotación irracional de los recursos naturales que hay en estas zonas.  Un tema que también preocupa es el avasallamiento de territorios indígenas, pese a estar titulados. El respeto a los límites entre propiedades ya sean comunitarias, campesinas o del sector ganadero es un dolor de cabeza que puede explotar de un momento a otro en diferentes sectores del departamento si es que no hay una presencia fuerte del Estado al momento de solucionar estos conflictos.

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