La Paz (ANF).- Aún el gobierno no confirmó la presencia de la variante brasileña en Bolivia, sin embargo, la amenaza que ésta implica ha llevado a los pueblos indígenas de tierras bajas del país a tomar decisiones drásticas. Estos pueblos, conocidos por su cercanía geográfica al gigante de Sudamérica y por su vulnerabilidad, han optado por declararse en estado de emergencia sanitaria debido a la nueva ola de rebrote del Covid-19.
En un reciente pronunciamiento, la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente, Chaco y Amazonía de Bolivia (CIDOB – Orgánica) y sus 34 naciones y pueblos indígenas declararon su estado de emergencia laboral, evidenciando su preocupación por los riesgos de salud que enfrentan y su potencial extinción. Esta medida busca visibilizar las necesidades urgentes para proteger la vida de sus comunidades.
Durante semanas anteriores, representantes de los pueblos indígenas en Pando y Beni expresaron su preocupación por la posible llegada de la nueva variante del Covid-19, que se originó en Brasil, a sus tierras. La movilidad y la cercanía directa con áreas afectadas han aumentado su nivel de alerta frente a posibles contagios, lo que incrementa la necesidad de medidas preventivas y atención del Estado.
- Contactos cruzados: Cada día, cientos de personas transitan entre territorios, lo que amplifica la posibilidad de transmisión del virus. Es imperativo que se intensifiquen las medidas de restricción y se controlen los accesos para prevenir un mayor desbordamiento sanitario.
- Condiciones sanitarias limitadas: Las áreas indígenas enfrentan severas limitaciones en recursos médicos y de cuidado personal. La gestión de hospitales y centros de atención debe ser implementada de inmediato para mitigar la crisis
Estas movilizaciones se enmarcan dentro de un contexto internacional donde las comunidades indígenas han sido identificadas como algunas de las más afectadas debido a sus condiciones de vida y acceso limitado a los sistemas de salud. Internacionalmente, hay una creciente presión para que los gobiernos refuercen sus fortalezas sanitarias ante las nuevas variantes del virus.
En conclusión, la emergencia auto impuesta por los indígenas de Bolivia no es solo un llamado de atención a nivel nacional, sino también una alarma internacional. Esta situación demanda una respuesta rápida y efectiva, tanto en provisiones como en acciones de salud pública, para garantizar la supervivencia de estas numerosas comunidades necesarias para el patrimonio cultural del país.