4 infanticidios que duelen: 3 niños fueron degollados y una estrangulada; todos asesinados por familiares

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La Paz, 23 de febrero (ANF). – En lo que va del año, se registraron cuatro asesinatos a menores de edad, dos en Chuquisaca, uno en La Paz y uno en Cochabamba. Tres de las víctimas murieron degollados y una estrangulada. Los autores de los crímenes fueron sus propios familiares, las edades de las víctimas oscilaban entre los 3 y 7 años.

El primer infanticidio se reportó en la zona Valle de las Ánimas, Chasquipampa, de la ciudad de La Paz, el pasado 11 de enero, cuando la Policía aprehendió a Jhenny C.A.F. (24) acusada de estrangular a su hija de cuatro años en el interior del domicilio en el que ambas vivían.

Cochabamba

El pasado 29 de enero en Alto Cochabamba, Jhon Q.M. (21) degolló a su sobrino de seis años. De acuerdo a las declaraciones del sospechoso, el niño de nombre Oliver se encontraba “poseído por el demonio” y por eso cometió el delito.

La investigación policial reveló que el aprehendido presuntamente consume marihuana y además cumplió una sentencia por el delito de robo.

Sucre

Dos hermanitos de 3 y 7 años fueron degollados por su progenitor en Sucre, en el departamento de Chuquisaca. El crimen conmocionó a la población boliviana porque, además, la mamá de los menores también fue asesinada por su pareja, quien luego de cometer el crimen se quitó la vida.

De acuerdo a la investigación policial, los hechos ocurrieron la mañana del lunes 22 de febrero, en el barrio Cessa, donde el protagonista de los crímenes (de 32 años de edad), identificado con las iniciales S. M. G., asesinó a su concubina S. C. (28), y a sus dos hijos, J. R. M. C. (3 años) y J. J. M. C. (7 años), y luego se ahorcó.

Según los relatos de algunos allegados a las víctimas difundido por el diario Correo del Sur, la pareja se había establecido en Sucre, hace aproximadamente dos años. Antes de formar su hogar en esa zona, por motivos laborales ambos radicaban en Chile, donde nació el menor de sus hijos.

En el vecino país las agresiones físicas eran frecuentes debido a que el hombre celaba a su concubina. Para terminar con los hechos de violencia ella tenía la intención de romper su relación; eso no ocurrió hasta que, en noviembre de 2020, S.C no aguantó más y decidió la separación definitiva.

De acuerdo a versiones extraoficiales de los vecinos, un día antes del horrendo crimen, al hombre que desató la tragedia se lo vio rondando por la zona con su vehículo, pese a que pesaba contra él una orden de alejamiento.

Ausencia de políticas de protección

La directora de la Organización No Gubernamental Realidades, Tahi Abrego, que promueve nel respeto y el efectivo ejercicio de los derechos humanos de poblaciones vulnerables, entre ellos las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y mujeres del territorio nacional, afirmó a ANF, que la violencia en contra de los menores se debe a la ausencia de medidas y políticas de protección para las víctimas.

Agregó que en Bolivia no hay programas de prevención “eficaces” ni personal ni recursos para erradicar la violencia. “No existen programas de prevención de la violencia diseñada estratégicamente con presupuesto y equipos interdisciplinarios especializados en este tema”, señaló.

“Solo hay actividades aisladas y eso no es un programa de prevención estratégico, como mandan las leyes, como el Código Niña y Niño”, argumentó.

Indicó que otra de las “grandes falencias” es que no se aplican las medidas de protección urgente para resguardar a las víctimas.

La directora de Realidades pidió a las autoridades y futuros alcaldes y gobernadores que bajen su mirada a la problemática de la violencia y apliquen programas de protección a favor de las poblaciones vulnerables.

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