Vuelve el esplendor de la Ichapekene Piesta Inasianuana en su versión 333

SAN IGNACIO. La celebración es una representación de la decisión de San Ignacio de Loyola de quedarse a vivir en el Beni, luego de una victoria sobre las costumbres autóctonas de la nación indígena de Moxos.

Autoridades y población de San Ignacio de Moxos, iniciaron la celebración de su fiesta grande denominada Ichapekene Piesta Inasianuana en su versión 333, con la participación de grupos folklóricos y el Gran Cabildo Indigenal.

“En esta ocasión estamos cumpliendo los 333 años de nuestra fiesta grande. Es un motivo especial para congregar y compartir con la familia, amigos y visitantes que llegan a nuestra capital ignaciana”, dijo el alcalde Juan Carlos Abularach.

Resaltó que San Ignacio de Moxos, ostenta orgullosa, cuatro títulos muy bien merecidos, capital folklórica del Beni, capital espiritual de las ex Misiones Jesuíticas del Cono Sur de América, patrimonio cultural de Bolivia, patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Afirmó que esa fiesta patronal, en la que participa la población y visitantes de los municipios, así como del interior y exterior del país, es la muestra de la cultura viva que se respira los 365 días del año. 

Cada año en la Ichapekene Piesta, se dan cita las diferentes danzas, se ejecutan los diversos ritmos y se aprecian los colores multicolores de la vestimenta de quienes participan.

A todo ello, no puede faltar la rica gastronomía que se prepara acompañada de la tradicional chicha de camote, característica de ese municipio donde predominan sectores originarios. Los invitamos, a compartir la grandeza de nuestra fiesta, agregó.

El área de comunicación de la comuna informó que la sesión de honor del Concejo Municipal se suspendió, por decisión interna de ese órgano, pero este domingo el Ejecutivo ofrecerá un almuerzo en instalaciones del Club Social donde se entregarán reconocimientos a personalidades e invitados.

Como es tradicional, el sábado la gran entrada folklórica con una diversidad de danzas comenzó después del medio día, recorrió vías céntricas para converger en medio de manifestaciones de regocijo en la plaza principal.

La celebración es una representación de la decisión de San Ignacio de Loyola de quedarse a vivir en el Beni, luego de una victoria sobre las costumbres autóctonas de la nación indígena de Moxos.

Está compuesta por varios elementos como la danza de Los Macheteros, el resplandor pirotécnico de los Achus y la devoción de Las Abadesas, es la cultura ancestral viva, digna de ser compartida, replicada de generación en generación para mantener la cultura beniana.

El jocheo e’ toros con la subida al palo encebau es otra de las atracciones de esta fiesta muy concurrida este año, después de las restricciones a causa de la pandemia del COVID-19.

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