• agosto 8, 2020
  • Trinidad, Beni

Cachuela Esperanza: de la importancia al olvido

Por Guillermo Nogales Carvalho

Antecedentes históricos

Cuando Bolivia nació a la vida independiente en 1825, heredó un extenso territorio amazónico, el cual en 1842 llegó a formar parte del Departamento del Beni. A partir de 1846 el Estado boliviano puso interés en aquella región amazónica y envió a José Agustín Palacios a explorar el norte del Beni, con el fin de establecer medios de comunicación con el Departamento de La Paz, en esa oportunidad Agustín Palacios navegó los ríos benianos, donde descubrió las cachuelas del río Beni.

En 1880 el norteamericano Edwin Heath recorrió la zona fluvial del río Beni, llegando al mismo lugar de la cachuela mencionada por Palacios treinta y cuatro años antes, nombrándola ‘esperanza’, en honor a su piloto fluvial. Heath “mapeó el curso del río Beni, demostrando su conexión con la cuenca del río Madre de Dios” (Fuentes; Haches, 2005: 20).[1]

Éstas fueron las primeras noticias que dieron a conocer la geografía y accesos fluviales hacia el norte amazónico boliviano, la facilidad de acceso fluvial en el Beni permitió el inicio del libre tránsito de distintas embarcaciones, que al navegar procuraban encontrar rutas comerciales hacia el océano atlántico.

En 1882, siguiendo la misma ruta fluvial , la flota de Nicolás Suárez Callaú realizaba su navegación transportando un cargamento de bolachas de caucho, sufriendo un accidente con una de las grandes cachuelas del río Beni. Éste hecho obligó a la embarcación a detenerse en aquel sitio, que luego de ver lo estratégico del lugar, debido a su cercanía con diferentes ríos, Suárez lo utilizó como varadero e instaló allí el centro administrativo de su comercio gomero.

De la importancia al olvido

Cachuela Esperanza se denominó a aquel sitio ubicado a orillas del río Beni, transcurrido por Palacios y Heath (quien puso parte del nombre), fundado el 31 de marzo de 1882. Cachuela fue adquiriendo importancia con el flujo comercial del caucho, y al mismo tiempo fue uno de los primeros asentamientos humanos fundados en el norte amazónico del Beni y Bolivia a finales del siglo XIX.

Con la duplicación del precio y producción de la goma elástica, la naciente localidad de Cachuela Esperanza llegó a constituirse en tan poco tiempo, en la sede de comercio y administración de la Casa Suárez y Hermanos. Durante el auge del caucho, el poblado tuvo un gran beneficio económico, ya que se incrementaron los ingresos para el país.

Desde Cachuela se administraron las transacciones comerciales hacia Europa, lo que permitió que en el pueblo se tuviera una instalación de energía eléctrica propia, una excelente comunicación telegráfica, el uso de pequeños ferrocarriles y sobre todo las flotas fluviales para el transporte de la producción gomera.

En las primeras décadas del siglo XX, alcanzó su gran importancia dentro de la historia nacional e internacional, arquitectos europeos se encargaron de la construcción de hermosas residencias con estilos destacados de la época. Las grandes casonas al estilo europeo, mobiliarias y detalles de elegancia, fueron sus características principales más destacadas.

La ciudadela fue adquiriendo un progreso y desarrollo exigido por los Suárez, quienes construyeron un molino para una eficaz distribución de agua en todo el pueblo, también se creó una escuela, un hotel donde hospedar a los visitantes, un teatro y canchas de tenis para la distracción. En lo religioso, se mandó a edificar sobre una piedra, una capilla llamada; La Santísima Trinidad, la cual fue de beneficio para los devotos cristianos.

Con el crecimiento de sus habitantes, fue necesario contar con una atención médica para la salud de los lugareños, por lo cual en 1920 se construyó un hospital con los mejores equipos quirúrgicos, a cargo de reconocidos médicos nacionales y extranjeros. Cachuela Esperanza, se convirtió en el avance tecnológico del Departamento, debido a que la empresa comercial de la Casa Suárez y Hnos. dio una importante relevancia a la pequeña pero significante población.

Aunque la economía manejada era productiva-extractiva, los Suárez aportaron bastante a los ingresos del país y sobre todo en los conflictos bélicos, con Brasil en 1903 y en la guerra del chaco con Paraguay en 1933. Si bien se llevó a cabo la defensa del territorio boliviano apoyada por los Suárez, esos acontecimientos, junto con la producción del caucho en Malasia, iniciaron el debilitamiento del poderío gomero, llevando a Cachuela a un decaimiento productivo.

Después de la pérdida del territorio de Acre, la Casa Suárez se quedó sin una gran cantidad de hectáreas de bosques gomeros de donde extraer el caucho. Por otro lado, con la caída del precio internacional de la goma elástica, hubo una declinación económica, a la cual se sumó la muerte de Nicolás Suárez en 1940, que hizo que la empresa gomera decayera bastante.

Durante las próximas décadas, Bolivia pasó por una serie de acontecimientos que marcaron la transición de un gobierno a otro. La  denominada revolución de 1952 encabezada por Víctor Paz Estensoro, hizo que con el cumplimiento de la Reforma Agraria, la mayor parte de los bienes de la empresa Suárez y Hermanos fueran confiscados por el Estado.

De allí en adelante, los inmuebles e instalaciones pasaron a depender del Estado boliviano, quedando a disposición y uso del mismo, y en parte en forma de herencia con algunos barraqueros que habitaban el lugar. Lamentablemente, Cachuela pasó de haber tenido en el siglo XX el mejor establecimiento industrial, comercial y arquitectónico, a quedar en su mayoría solo algunas casas en ruinas, que aún claman su refacción y restauración.

Sin embargo, a pesar de los acontecimientos mencionados, la existencia de Cachuela Esperanza, ha sido fundamental para la historia boliviana, ya que contribuyó en gran medida al poblamiento y crecimiento económico en la aislada región amazónica ubicada en el norte del Departamento del Beni.

Declaración Patrimonial

Para tener en cuenta el proceso que conlleva a una declaración patrimonial, se debe reconocer, revalorizar, detallar e inventariar el patrimonio arquitectónico y material que se posee. En este caso, lo que fue el auge de la goma dejó bienes materiales que han contribuido de manera esencial a la historia cultural de la identidad Beniana.

Uno de los primeros documentos que permitió el rescate patrimonial de Cachuela, fue emitido el 1 de abril de 1982,  mediante un Decreto Supremo Nº 18903. Dicho decreto según la Gaceta Oficial de Bolivia, el Presidente Gral. Div. Celso Torrelio Villa, declaró como MONUMENTO HISTORICO NACIONAL a CACHUELA ESPERANZA.[2]

Tal declaración fue el primer paso para valorizar a Cachuela dentro de la historia nacional, dando al Estado la responsabilidad de conservar el patrimonio del lugar. Posteriormente, mediante Ley Nº 2610 de 18 de diciembre de 2003, el Presidente Constitucional de Bolivia, Carlos D. Mesa Gisbert, declaró como PATRIMONIO TURÍSTICO NACIONAL, a la zona del denominado ‘TRIÁNGULO AMAZÓNICO’ compuestos por Riberalta, Tumichucua, Guayaramerín, Cachuela Esperanza y Villa Bella.

Esta Ley compuesta por tres artículos, decretó priorizar la inversión necesaria para promover y desarrollar el turismo en aquella región, delegando a la entonces Prefectura Departamental cumplir con tales requerimientos. Esa mayordomía quedó designada una vez más a partir de la Nueva constitución Política del Estado (2009) y según la Ley Marco de Autonomías y Descentralización en su artículo 86, parágrafos II, numerales 1) y 2), donde otorga facultad exclusiva de los Gobiernos Autónomos Departamentales la formulación y ejecución de políticas de protección, conservación, recuperación y promoción del patrimonio cultural e histórico.

Por tanto, los departamentos tienen la potestad exclusiva de la conservación de la cultura y patrimonio monumental, arquitectónico, tangible e intangible de bienes históricos. Por lo que atañe al Departamento del Beni en conjunto con el Municipio de Guayaramerín (al que pertenece Cachuela), dentro de la provincia Vaca Díez, buscar y financiar proyectos que contribuyan a su recuperación.

Para dar inicios a tales requerimientos, el 12 de Marzo del 2015 la Asamblea Legislativa Departamental del Beni, emitió la Ley Nº 050 declarando PATRIMONIO HISTÓRICO, MATERIAL, URBANÍSTICO Y ARQUITECTÓNICO a CACHUELA ESPERANZA. Ello se realizó pretendiendo cumplir con la protección, restauración y conservación de toda la localidad, incluido el archivo de la Casa Suárez que está a cargo de la UAB en la ciudad de Guayaramerín.

Sin embargo, a pesar de la aparente disposición de llevar a cabo lo establecido en los 8 artículos de la Ley, no se ha podido comprobar obra alguna referente a su cumplimiento. Erlan Vargas,  ex-autoridad de cultura a nivel departamental, manifiesta que “el estado de Cachuela es deplorable y se debería asignar recursos para salvaguardarla, ya que es un hito histórico en el desarrollo económico del Beni, debido a que abarató el transporte y acortó el tiempo, abriendo una ruta hacia el atlántico en el siglo XX.

Cachuela Esperanza no solo se enfrentó a la desatención de las autoridades y el poco aprecio de su valor histórico, sino también a un incendio el día 08 de septiembre de 2016, el cual acabó totalmente con una vivienda patrimonial donde antes funcionó la Gerencia de los Suárez, la Alcaldía y la ex Capitanía de Puerto, consumiendo 625 metros de la centenaria construcción.

No se pudo hacer nada para salvar de las llamas aquella vivienda, y no hay evidencia de que se haga o hará algo para cumplir lo estipulado por las diferentes leyes establecidas, por lo cual es evidente que el tiempo y las autoridades competentes han dejado a Cachuela Esperanza en un dudoso dilema esperanzador de conservación.

No obstante, en todo lo que su deteriorado estado lo requiere, Cachuela, abriga la Esperanza de llegar a estar igual o mejor de lo que un día fue.

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