• febrero 23, 2020
  • Trinidad, Beni

La sonda de la NASA que está desentrañando los misterios del Sol

SOL

Redacción Central (Infobae.com).- Desde que fue lanzada el año pasado, la sonda solar Parker de la NASA ha hecho tres recorridos hacia el Sol a la velocidad más alta que jamás haya alcanzado un vehículo construido por los seres humanos. Los científicos han divulgado el primer lote de hallazgos, en los cuales han revelado que la dinámica de nuestra estrella es incluso más extraña de lo que habíamos imaginado.

Cuatro artículos publicados en la revista Nature describen lo que observó la nave espacial durante sus dos primeros vuelos de reconocimiento, cuando pasó a unos 24 millones de kilómetros de la superficie del Sol, más o menos la mitad de la distancia que hay entre Mercurio y el Sol.

“Toda esta nueva información sobre el funcionamiento de nuestra estrella nos ayudará a comprender cómo es que el Sol produce cambios en el entorno espacial de todo el sistema solar”, comentó Nicola Fox, directora de la división de heliofísica de la NASA, durante una conferencia de prensa telefónica.

La información podría ayudar a los científicos a desarrollar mecanismos para proporcionar una advertencia por adelantado sobre las tormentas solares que podrían derribar satélites y redes eléctricas o poner en peligro la salud de los astronautas en órbita.

Una burbuja ardiente

En esencia, el Sol es una gran bola de hidrógeno y helio y, a pesar de ser algo que vemos todos los días, sigue siendo una bola compleja y misteriosa.

Uno de los misterios que los científicos han explorado durante décadas es ¿por qué la atmósfera solar es supercaliente?

La superficie del Sol -el disco amarillo que vemos en el cielo- alrededor de 5500 grados Celsius. Es calientito, pero fresco en comparación con lo que se encuentra encima, en la delgada atmósfera conocida como la corona.

Ahí, las temperaturas se disparan 300 veces o más, a millones de grados. La corona también acelera el viento solar: el flujo de partículas que sale del Sol a millones de kilómetros por hora.

Justin C. Kasper, profesor de ciencias espaciales e ingeniería de la Universidad de Míchigan y el principal investigador de uno de los cuatro instrumentos con los cuales cuenta la sonda solar, mencionó que los científicos habían tenido una corazonada de que la vibración de los campos magnéticos del Sol -como sucede al tocar la cuerda de una guitarra- era crucial para calentar la corona. Por lo tanto, sintieron curiosidad sobre la apariencia de las vibraciones al estar más cerca del Sol.

Como se esperaba, las vibraciones se hicieron cada vez más fuertes. Sin embargo, el instrumento también captó otras ondas poderosas. “Como si fueran olas gigantes en el océano”, mencionó Kasper.

Cuando una de las grandes ondas sacudía la nave espacial, en segundos, la velocidad del viento solar aumentaba a unos 482.000 kilómetros por hora. Cada onda duraba segundos o minutos. “Así de rápido, en segundos, nos pasaba por encima y después había viento solar normal”, agregó Kasper.

Donde sopla el viento

Con la observación más cercana del Sol, los científicos también tienen una mejor idea de dónde se origina el viento solar.

Hasta la fecha, la mayoría de las mediciones del viento solar se han tomado en la vecindad de la Tierra, a más de 140 millones de kilómetros del Sol.

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