Desgaste y debilidad: consecuencias de la crisis para el presidente de Perú

PERU

COVID-19.- Con más de 762.000 casos y 31.000 fallecidos, así como una crisis económica que puede cerrar este año con una caída de 12 % en el PIB, la destitución del gobernante pudo abrir un flanco de profunda inestabilidad social y política.

Lima (EFE).- A pesar de haber superado un pedido de destitución en el Congreso, el presidente de Perú, Martín Vizcarra, muestra el desgaste y la debilidad política de no contar con una bancada parlamentaria ni un partido que lo respalde cuando faltan diez meses para concluir su período de gobierno.

Vizcarra superó este viernes una nueva crisis de su corta gestión, que comenzó en marzo de 2018, luego de que el pleno del Legislativo rechazó una moción para que sea destituido por una presunta “incapacidad moral” para seguir en el cargo.

Los analistas coinciden en que esta crisis, vinculada con un presunto caso menor de corrupción, ratificó la debilidad política del gobernante y dejó abierta la posibilidad de que se presenten situaciones similares durante los próximos meses, cuando comenzará la campaña hacia las elecciones generales de abril de 2021.

Sin embargo, también hay consenso en que la opinión pública jugará un rol muy importante en lo que suceda, ya que el principal capital de Vizcarra es una aceptación ciudadana que se mantiene por encima del 50 %, a pesar de la crisis sanitaria, económica y política que afronta Perú.

CRISIS TRAS CRISIS

En el plano de la política y sus cabildeos, los analistas remarcan que muchos de los votos contra la destitución se emitieron para conciliar con la ciudadanía, que reclamaba no profundizar la crisis sanitaria y económica generada por el durísimo impacto de la epidemia de la COVID-19.

Con más de 762.000 casos y 31.000 fallecidos, así como una crisis económica que puede cerrar este año con una caída de 12 % en el PIB, la destitución del gobernante pudo abrir un flanco de profunda inestabilidad social y política, con el riesgo de afectar la celebración de las elecciones ya convocadas por Vizcarra.

A esta situación se sumaron las fracturas e inestabilidades de las agrupaciones políticas, que mostraron sus discrepancias internas luego de que algunas de sus más reconocidos representantes desacataran las directivas de sus líderes.

Sin embargo, para el escritor y analista político Mirko Lauer este escenario podría ser aprovechado para comenzar “un periodo de búsqueda de coexistencias”, que busque frenar el enfrentamiento casi permanente que se da entre el Ejecutivo y el Legislativo desde que el economista Pedro Pablo Kuczynski asumió al poder en julio de 2016, con Vizcarra como vicepresidente.

“Una parte de esto se podría obtener si el Congreso logra no ver lo sucedido como una derrota, y si Vizcarra se abstiene de tratarlo como una victoria. No les va a ser fácil, pues ambas actitudes positivas exigirían, para usar una expresión de estos tiempos, nuevos protocolos”, comentó Lauer en el diario La República.

Más allá del desgaste que afronta Vizcarra, quien reemplazó a Kuczynski en marzo de 2018, Lauer consideró “inexacta” cualquier opinión que considere que el gobernante es ya “un muerto en vida”, ya que una mayoría de peruanos lo seguirá considerando “la mejor opción frente a la crisis”.

A diferencia de ocasiones anteriores, cuando el mandatario resaltó públicamente sus victorias frente al Congreso, Vizcarra ha mantenido un perfil bajo y se concentra en supervisar la lucha contra la COVID-19 en diferentes regiones del país.

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